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Carpa común

La carpa común o europea (Cyprinus carpio) es un pez de agua dulce, emparentada con la carpa dorada, con la cual puede incluso tener descendencia híbrida. Ha sido introducida en todos los continentes a excepción de la Antártida. Está incluida en la lista 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Existen variedades xantocrómicas desarrolladas en China como ornamentales, llamadas lĭ yú, y luego difundidas en Japón como koi, que poseen un notable colorido. Los koi son originarios de China pero fueron conocidos por el mundo occidental a través de Japón.

En varias partes de Europa la carpa común es muy popular en la pesca y existen cebos específicos para su captura. En la República Checa, Eslovaquia, Polonia y Croacia la carpa es un plato tradicional del día de Nochebuena.

Es nativa de cuerpos de aguas estancadas o lentas de las regiones templadas de Europa y Asia. Es un animal ubicuo, de fácil cultivo y posee la característica de ser ectotermo y euritermal. Es un animal muy resistente, capaz de vivir en aguas salobres con una temperatura entre 17 y 24 °C. En muchos lugares donde ha sido introducida se considera una amenaza para el ecosistema debido a su predilección por el sustrato vegetal de los fondos poco profundos, que sirve de alimento a numerosas especies animales.

Su alimentación consiste principalmente de plantas acuáticas aunque también puede comer artrópodos, zooplancton o incluso peces muertos si se presenta la ocasión.

La carpa común puede llegar a medir 1,2 m de largo y hasta 40 Kg de peso, aunque normalmente mide en estado adulto de 60-90 cm, y su peso ronda los 9 Kg. Nada formando cardúmenes; es omnívora, y resistente a una gran variedad de condiciones climáticas. Se han dado casos de especímenes que han llegado a vivir 65 años. Los ejemplares salvajes son más pequeños y achatados que los domésticos.

Presenta una espina dorsal serrada característica y sus escamas son largas y finas. Los machos tienen la aleta ventral más larga que las hembras. El color y el tamaño es muy variable, especialmente en los ejemplares domésticos.

Las carpas normalmente se mueven en grupos reducidos alrededor de los 5 individuos. La época de cría empieza en primavera y acaba a principios de verano. Prefieren aguas poco profundas con una densa cubierta vegetal. Las hembras depositan los huevos entre la maleza y el macho los fecunda externamente. Los huevos quedan fijados al sustrato hasta que eclosionan. Se estima que una hembra puede poner hasta un millón de huevos, aunque la media para una hembra adulta está en 300.000 huevos.

El tiempo que tardan en eclosionar está relacionado con la temperatura del agua. Con una buena incubación (agua a 30 °C) nacen a los tres días. Los neonatos no miden más de 6 mm y a los 8 mm ya ha desaparecido completamente la yema. Los machos normalmente alcanzan antes la madurez sexual que las hembras, aunque para ambos sexos ronda por los 4 años.

Los koi (del japonés Koi, "carpa", cuyo homónimo también significa "amor" o "afecto") son variedades ornamentales domésticas de la carpa común. Se cree que son originarias de Asia oriental, desde el mar de Aral hasta el mar Caspio. El cultivo de las carpas ornamentales floreció en China durante la Dinastía Qing y en Japón con la Era Yayoi. Se cree que los koi traen buena suerte. Al igual que las carpas salvajes, los koi son peces muy resistentes.

En el siglo IV d.C. ya se mencionaban carpas de colores en libros chinos y coreanos. No obstante no es hasta el siglo XIX cuando comienza a popularizarse de manera significativa en la prefectura Niigata de Japón. Los granjeros de arroz ya criaban carpas comunes para alimento. Éstos se dieron cuenta de que había carpas de color más brillante que las habituales, lo que las hacía más vulnerables a los depredadores. Las criaron y cruzaron hasta formar pautas de colores bien definidas.

El hobby no se extendió por todo Japón hasta 1914, cuando se expusieron en la exposición anual de Tokio. La cría de carpas ornamentales se popularizó por todo el mundo, siendo llevadas desde Asia al resto de países. Gracias a la aparición de la bolsa de plástico, durante los transportes en barco apenas se producían muertes, hecho que fomentó la expansión de kois. Hoy en día son peces típicos de las tiendas de animales, y criadores especializados han llegado a criar ejemplares valorados en 100.000 euros.